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Cooperativas que innovan unidas: generando oportunidades para garantizar el futuro

Cooperativas Agroalimentarias de Aragón lleva casi 15 años impulsando proyectos de innovación y colaboración que han transformado el sector cooperativo aragonés. Iniciativas como Red ARAX, el desarrollo de la soja local o la marca Producto Cooperativo muestran cómo el trabajo conjunto genera oportunidades reales, competitividad y futuro para el medio rural.

Ya son casi 15 años los que Cooperativas Agroalimentarias de Aragón lleva impulsando la generación de conocimiento en el sector agroalimentario, conectando las realidades y necesidades de éste con la innovación, y generando oportunidades para mejorar las explotaciones y cooperativas de nuestro territorio. Oportunidades obtenidas de proyectos y trabajos de colaboración que se han diseñado desde esta entidad y desde las cooperativas para su mejora y la del sector, y que han permitido alcanzar un conocimiento sólido para emprender acciones de trabajo que hoy ya son una realidad.

Las posibilidades que se están abriendo con el proyecto de producción de soja local en Aragón a través de la demanda de abastecimiento para una nueva empresa en Barcelona, y en el que la Federación y varias cooperativas participarán como proveedores, son también fruto de años de trabajo para conocer este cultivo y son, también, buen ejemplo de las puertas que se abren gracias a la innovación y a la colaboración.

Las cooperativas agrarias son el espejo del desarrollo que el sector ha tenido durante décadas en el medio rural de Aragón. Su estructura sólida ha defendido al agricultor ante los mercados, compartiendo gastos y recursos entre iguales, y permitiendo a la base social mantener la viabilidad de las explotaciones hasta la actualidad. La resistencia en momentos delicados de mercado también ha permitido a la cooperativa como estructura empresarial amortiguar mejor los cambios negativos e imprevisibles.

Desde los años 80 mucho han cambiado las cooperativas. Entonces, la mayoría de ellas tenían un carácter muy local, y en muchos casos estaban solo vinculadas al territorio que las albergaba. A medida que los cambios impactaban, las cooperativas evolucionaban incorporando equipos profesionales en sus estructuras, transformado sus instalaciones, orientándose a las necesidades de los mercados y, en la medida de lo posible, apostando por la innovación.

Sin embargo, el contexto tan cambiante vivido en los últimos tiempos, desde la globalización hasta la volatilidad continua en los mercados, el cambio climático, los conflictos geopolíticos e institucionales y hasta los cambios en las formas de vida de la sociedad en general, llevan a la necesidad de una visión holística que integre eficiencia, sostenibilidad, rentabilidad y componente social en cualquier proyecto de trabajo. Con esta línea definida, las cooperativas tienen que explotar su mayor fortaleza: su naturaleza colectiva y colaborativa.

Innovación y colaboración como eje tractor
Cuando en la sociedad se habla de innovación viene a la mente la tecnología de vanguardia aplicada a cualquier sector empresarial. Pero innovación también es visión y mentalidad. Trasladado al sector agrario y cooperativo, innovar nos llevaría a hablar de IA, drones, tecnología 4.0…, pero innovar también es la eficiencia en la gestión, la reducción y reparto de gastos, la generación de visibilidad a través de las marcas, la mejora de la comunicación…

Las exigencias de especialización profesional y empresarial y los cambios continuos que nos marca el mercado, ya sean los ocasionados por pandemias, plagas o modas, ponen de manifiesto la obligación de la colaboración para ser más resilientes y eficientes. Colaborar para innovar es generar valor compartido, obteniendo impactos exponenciales, reduciendo costes y diversificando riesgos.
Las cooperativas tienen experiencia y capacidad de ello, consiguiendo no solo metas económicas para competir con entes con mayor dimensión, sino también tejiendo cohesión territorial.

De la idea a los proyectos reales
La innovación y la colaboración son necesarias, y permiten generar el conocimiento oportuno para valorar la viabilidad de los proyectos. Muchas cooperativas, por sus dimensiones o histórica orientación sectorial, no habían podido participar o liderar proyectos de innovación, o habían tenido más dificultades para ello. Otras cooperativas, sin embargo, por la necesidad de diferenciación estratégica de sus marcas o productos, por las exigencias de los mercados a los que se dirigen, o por sus propias dimensiones, comenzaron hace ya años o décadas a tener una parte profesionalizada de su plantilla orientada hacia la innovación.

Proyectos de trazabilidad, optimización de insumos, aplicación de tecnologías más eficientes, rentables y sostenibles o procesos de automatización en las industrias, valorización de subproductos agrarios y agroindustriales, adaptación de varietales adaptados al cambio climático, programas de mejora genética ganadera, desarrollo de nuevos productos, marcas y estrategias de comercio digital y hasta la incorporación de Big Data en la predicción de cosecha y la calidad de producto son ejemplos claros de la innovación aplicada en las cooperativas en las últimas décadas.

La implicación de la Federación en la innovación cooperativa
Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, a lo largo de sus casi cuarenta años de trayectoria, no solo ha trabajado para aglutinar y defender los intereses del sector cooperativo, tanto ante las administraciones como ante la sociedad, sino que ha creado una cartera de servicios para cubrir las necesidades de las cooperativas e impulsar su dinamización y, sobre todo, no ha escatimado esfuerzos y trabajo para propiciar un cambio de mentalidad entre sus socios y sus dirigentes que permitiera transformar aquellas entidades que funcionaban como meros almacenes, sin apenas cooperación, en unas verdaderas empresas agrarias.

La fundación de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón coincidió con el inicio de una etapa de profesionalización y modernización que ha evolucionado hacia la innovación continua.
Desde hace varios años, la Federación dispone de un departamento de innovación orientado a trabajar y acompañar a las cooperativas y al sector en sus metas a través de la innovación mediante:

– El apoyo en la búsqueda de financiación y ayudas para cubrir a través de distintos programas públicos las necesidades de las cooperativas para que éstas consigan poner en marcha proyectos de innovación.

– La coordinación de necesidades sectoriales productivas para liderar o trasladar propuestas de innovación a través de cooperativas que comparten necesidades conjuntas.

– El desarrollo de propuestas de innovación propias hacia las cooperativas al sector, ya sean de aspectos transversales o vinculadas a sectores productivos concretos.

En los últimos 15 a 20 años se han puesto a disposición del sector numerosas líneas de ayuda para intensificar la innovación, pasando del gran apoyo pasado articulado en formación, modernización e inversión a nuevas líneas de ayuda que articulan de forma transversal la innovación. La financiación europea para el periodo 2021-2027, organizada a través del Marco Financiero Plurianual (MFP) y los fondos Next Generation, incorpora en las medidas del segundo pilar de la PAC, por ejemplo, la creación de Grupos Operativos de la Asociación Europea para la Innovación, o el programa Horizonte Europa, que es clave para la investigación, con más de 95.500 millones de euros, y en el que hay espacio para innovaciones vinculadas al sector. A esto hay que sumar las condiciones que ofrecen los citados fondos Next Generation o los de Transición Ecológica y Pacto Verde para poder invertir en lo que la investigación e innovación nos recomienda, que es la descarbonización, energías renovables, economía circular y lucha contra el cambio climático.

Las líneas de innovación que Cooperativas Agroalimentarias de Aragón trabaja desde hace varios años se centran en varios ámbitos como la innovación agraria y ganadera orientada a la mejora productiva, la eficiencia y sostenibilidad aplicada a la sanidad animal y vegetal, la optimización de recursos y subproductos agrarios y agroindustriales, la aplicación de tecnologías sostenibles que ahondan en la reducción de costes, nuevas estrategias de comunicación y marca, o temas relacionados con la agricultura del carbono, entre otros.

Muchos de estos proyectos han surgido gracias a fondos europeos, otros regionales, pero su éxito no depende solo de la financiación, sino del compromiso colectivo y la visión a largo plazo, todos ellos llevan un sello de identidad: la colaboración.

Como aspecto diferencial, Cooperativas Agroalimentarias de Aragón se ha caracterizado por trabajar, impulsar y coordinar proyectos transversales que incluyen innovación organizacional e incorporan a varias o muchas cooperativas en su funcionamiento. Ejemplo de ello son la coordinación de ATRIAS en Aragón, o la creación del grupo de negociación y asesoramiento energético colectivo intercooperativo en Aragón, que viene funcionando desde 2016 y está orientado a la obtención de precios más competitivos, un asesoramiento conjunto en optimización de suministros eléctricos, así como en el dimensionamiento y diseño de la implantación de tecnologías sostenibles y rentables en las cooperativas. También, y de más de reciente creación, el proyecto de participación e incorporación de la marca producto cooperativo, que permite identificar y poner en valor alimentos elaborados por cooperativas bajo un modelo basado en el origen, la calidad y el compromiso con el territorio. Esta iniciativa busca acercar el cooperativismo al consumidor y reforzar la diferenciación de los alimentos de las cooperativas en el mercado.

Red ARAX como ejemplo de referencia
Como proyecto de gran impacto reconocido a nivel nacional, Red ARAX es uno de los mejores ejemplos de colaboración e innovación agrícola, que nace de la propia Federación y parte de sus socios, con vocación social, de colaboración pública con el Gobierno de Aragón, e intentando conectar a los agentes del sector para mejorar la generación y transferencia de conocimiento en el sector de cultivos extensivos. Este reconocido proyecto es y ha sido el desencadenante de iniciativas reales y de negocio futuras.

La Red es el laboratorio desde el que de manera objetiva se evalúa el comportamiento de las mejoras agrícolas impulsadas por las empresas desarrolladoras y tecnológicas, permitiendo al sector cooperativo incorporarlas desde su conocimiento, posicionarse y buscar vías de trabajo y negocio.

El trabajo dentro de la Red ARAX llevado a cabo en los últimos años relacionado con el conocimiento agronómico y de mercado con el cultivo de la soja, ha permitido posicionar al sector cooperativo en la actualidad ante una oportunidad de trabajo y negocio real.

Una empresa de nueva creación, ELIAN Barcelona, que radica en el Puerto de la capital catalana y que entre sus objetivos está el abastecerse de haba soja de proximidad para transformarla en concentrados y texturizados de proteína vegetal, está trabajando con Cooperativas Agroalimentarias de Aragón y varias cooperativas aragonesas para desarrollar un proyecto que aumente la superficie de este cultivo en los próximos años.

El interés de esta empresa que forma parte de un grupo alimentario estadunidense no es casualidad, sino que radica en la trayectoria que desde la Federación y sus cooperativas se ha dado para impulsar proyectos sólidos de innovación, vinculados al territorio y que han trabajado la comunicación como elemento fundamental para su posicionamiento.

Todo este trabajo sería inalcanzable de forma individualizada, tanto la transmisión de las necesidades que nos atañen como sector como la incorporación de herramientas a través de las cuales se les da solución. Las estrategias colaborativas (y no individualizadas) nos hacen más resilientes y competitivos.




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